456 años de historia de una Villa, Villacañas

El próximo domingo, 12 de mayo, se celebra la efeméride que concedió a nuestro municipio el privilegio de ser Villa. Corría el año de 1557 y vino de rúbrica de la Princesa de Portugal, doña Juana de Austria, gobernadora de los Reinos de España en ausencia de su hermano Felipe II

Villacañas Digital | Villacañas | S.Gallego 10/05/2013

El próximo domingo, 12 de mayo,  volveremos a evocar uno de los hechos históricos capitales en la historia de nuestro municipio, una efeméride que marcó de manera definitiva las bases para que, un poblado que no hacía muchos años atrás había estado sujeto al albur de los tiempos de reconquista y repoblación de unas tierras en constante disputa al invasor islámico, comenzase a contar con una entidad propia. Corría el año de 1557 cuando Villacañas recibió el privilegio de villazgo.

El texto, entonces rezaba de la siguiente manera: “Y POR LA PRESENTE VOS EXIMO Y APARTO DE LA JURISDICION DE LA VILLA DE CONSUEGRA Y DE LOS ALCALDES ORDINARIOS Y OTROS CUALESQUIERA JUSTOS E JUECES DE ELLA Y VOS OS HAGO VILLA...”. La concesión desvincula a nuestra localidad definitivamente (¡?) de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén aunque por ella y por sus fines fuese constituida.

Si durante años antes el avance y consolidación de tierras recuperadas al invasor supusieron un proceso  lento y de difícil consolidación, por no decir tortuoso entre tiras y aflojas, la victoria en la Navas de Tolosa (1212), primero, y las conquistas de Fernando III en el valle del Guadalquivir, después, ofrecieron un espaldarazo definitivo de cara a ir estableciendo las bases sólidas para una recuperación territorial de lo que devino posteriormente a llamarse, y es hoy denominada por todos nosotros, España de nuestras entretelas.  Pese a ello, doscientos cincuenta años  aún tuvimos que esperar para sellar un proceso que había comenzado en el año 711 con la arribada islámica a la Península Ibérica. Pero, en aquel momento los hechos acecidos sí fueron unos hechos determinantes para el área geográfica donde Villacañas sí ya había sentado su real plaza.

 Si en 1230 el antiguo Villar de Cañas, así llamado por sus cercanas lagunas y cañaverales, devenía en municipio, con la adjudicación de la Carta Puebla, 327 años más tarde prosigue su camino en la historia con un viraje acorde al progreso de la Reconquista. El 12 de mayo de 1557, la Princesa de Portugal, doña Juana de Austria,  gobernadora de los Reinos de España en ausencia de  su hermano Felipe II, a la sazón Rey consorte en Inglaterra, por su matrimonio con María Tudor, concedió el privilegio  para que sea Villa y “tenga jurisdicción por sí y sobre sí en ella y sus términos y dezmería y dehesas de Tirez  y Borregas”. Nueve  mil ducados fue el precio a pagar por los villacañeros de entonces para llegar a contar con la independencia absoluta de Consuegra a la que fuese ligada en sus orígenes.

Una efeméride semejante, en sí misma, no puede ser juzgada atendiendo a su bien o a su mal. No procede en este caso, aunque desgraciadamente de la mayoría de las efemérides que como un ritornelo acuden periódicamente buscando reseña en las hojas de nuestros almanaques, no puede decirse lo mismo. Lo cierto es que nuestra efeméride fue y se dio para mayor gloria de los tiempos venideros; básicamente porque  nosotros somos hijos de sus obras; si hoy somos lo que somos, allí encontraremos el germen, lo mismo que en el mañana lleguemos a ser lo que seamos.

Hace unos años ya, 2009, el Ayuntamiento de Villacañas publicaba un libro editado con motivo de la celebración del 450 aniversario de la efeméride (2007). Este libro, al alcance y recomendable para todos los villacañeros y que puede conseguirse en  la Biblioteca, vino a llamarse “450 aniversario del título de Villa”. Varios fueron sus autores (Juan Gómez Díaz, Jesús Manuel Molero García, Ángel Novillo Sánchez de Pedro, Francisco García Martín, Luis Zaragoza Fernández, Mª Pilar Sarabia López, Ángel Zaragoza López, José Luis Fernández Prisuelos, José Antonio Corrales García d la Torre y Alberto Zaragoza Cuesta). Su desglose se realiza en el siguiente orden mediante los siguientes apartados: Crónica para el recuerdo (Introducción), Sobre los orígenes de Villacañas: Primera puebla de la Orden de San Juan en la Mancha, El Archivo Parroquial de Villacañas, Obras en la Iglesia de Villacañas, Villacañas en la literatura: Cuatro ejemplos, Villacañas y su participación en la guerra de Marruecos (1909-1927), Alcaldes en Villacañas en el siglo XX y Periódicos de Villacañas entre 1909 y 1932.

El libro, en sus 260 páginas, en sus apartados estructurados supone no un estudio definitivo de los temas tratados, que no fue su cometido,  sino una invitación,  una ventana abierta a indagar cada uno de ellos dando rienda suelta a un camino que inicia y que nos incita a seguir profundizando más y más con el afán de desvelar las entrañas de nuestro pasado. La publicación, en el modesto entender de quien esto escribe, supone un hito en lo que motiva su creación, pero, a un mismo tiempo, un abrir esa puerta que nos permita desvelar los entresijos de lo que bien pudiéramos considerar la crónica rosa, dicho en leguaje llano, de nuestros días, pues esa es la génesis que vertebra y configura la historia.

Lejos de profundizar en estas líneas sobre el texto reseñado, tiempo más adelante habrá para volver a él, ahora, para no perder el verdadero sentido  que las motivan, permítaseme detenerme en sus primeras líneas, Crónica para el recuerdo, que Juan Gómez Díaz nos lega. Tras hacer un breve recorrido por los orígenes de nuestro municipio centra su atención la celebración del 400 aniversario de la efeméride que nos ocupa, 11 de mayo de 1957. Día apretado aquel para un municipio, para sus lugareños y autoridades, que al alba, a las 7 de la mañana, la Banda Municipal pone en danza tocando Diana; a las 10, Santa Misa rezada, en la Iglesia de Ntra. Sra. De la Asunción; a las 11 Jornada Municipalista en el Teatro Cervantes; a las 13 Descubrimiento de la Lápida que el Ilmo. Ayuntamiento, a la sazón regido por don Ignacio Maqueda Montes, y pueblo de Villacañas dedican a su Hijo Predilecto Ilmo. Sr. Don José Lillo Rodelgo, en la casa en que nació de la calle de la Virgen, 9; a las 13:45, Exhibición de bailes y danzas típicas locales; a las 14:00, comida de hermandad; a las 17, Visita de las Autoridades e invitados a varios de los Servicios Municipales; a las 18:30, Bendición del nuevo edificio de la Hermandad Sindical del Campo y, por último, a las 19, Velada literario musical, con arreglo a programa especial dedicada a enaltecer los valores de nuestra Patria-chica simbolizados hoy en Don José Lillo Rodelgo, en la fecha del 4º Centenario de la declaración de la Villa de Villacañas.

En definitiva, tal como reza en el propio texto: ¡Un día completo y una jornada apretada!

Basten aquí estas líneas para reivindicar y rememorar  una fecha que el próximo domingo pasará sin tantos fastos como antaño, pero que, como entonces, no pierde un solo ápice del sentido que los motivó. La historia, de manera oficial tratada, se viene conmemorando de cuarto en cuarto de siglo, en el mejor de los casos,  como medida menor, y eso el domingo no toca. Nunca entenderé el por qué o tal vez sí, pues no saldríamos de la rueda de celebraciones durante todo el año, y está este país como para añadir más leña al fuego...  Lo sustancial de estas líneas es hacer una llamada de atención a un día semejante y, al mismo tiempo, poner en conocimiento de los villacañeros un documento que en nuestra biblioteca puede conseguirse para solaz de los amantes de las curiosidades de la historia de nuestra Villa.